Cuba no es un mercado para todo el mundo. Quien llega buscando certezas rápidas, va a encontrarse con una realidad que no encaja con esa expectativa. Pero quien llega con los ojos abiertos, con paciencia estratégica y con la disposición de entender el contexto antes de actuar, puede encontrar en Cuba algo que escasea en otros mercados: «valor real donde todavía no ha llegado el precio».